jueves, junio 25, 2009

POEMA


Ella contemplaba
los confines del mar
quería dejarse ir
en la inmensidad.
Sentirse dueña
y señora
de todo aquello
que sus ojos
captaban.

Ya no importaba
su sombrío pasado
ya no sentía frío
ni hondos penares;
su alma
había resucitado
su cuerpo
estaba inmaculado
su mente
en blanco...

Conoció
después de su ardua búsqueda,
la felicidad.
Ese instante único,
Irrepetible,
Imprescindible,
Irracional.
Ella
sobre el arrecife:
sintiendo la violenta
caricia del viento;
y el estruendo,
el movimiento
de las olas azules.

Más allá
del bien o del mal
estaba ya,
en el límite de su mundo.
Podría morir,
y ofrecer
su marmóreo cuerpo
a Neptuno...
Pero no fue así
simplemente
abrió sus brazos
y soltó a llorar...

Ana Aguilar.

8 comentarios:

Nausicaa dijo...

Que liberación!

TORO SALVAJE dijo...

Jo.
Nada de llorar.
Ahora sonrisas.

Besos.

Hada Heavy sin cuento dijo...

se dio cuenta q jamas podrá ser dueña y señora ... q ese mar es mas grande e inmenso q cualquier cosa en su desear...

IGNACIO dijo...

Después de conocer la felicidad, no es de extrañar esa postura.
Bs amiga.

Darilea dijo...

Precioso poema, a menudo después del llanto la visión se hace más clara.
Besitos :-)

amor y libertad dijo...

... y el llanto la reconcilió con la vida

Trini dijo...

Y lloró. LLoró hasta asustar al mar.

Besos

cieloazzul dijo...

que belleza... en ese llanto seguramente se recibió la nueva sonrisa...
mil besos amiga hermosa!!!

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